La esfera de la neurodiversidad

1. ¿Qué es la neurodiversidad?
Harta del estigma social que se estampaba sobre condiciones como el autismo, consideradas una rareza, una discapacidad o una enfermedad, la socióloga y activista Judy Singer se inspiró, allá por 1998, del auge de las neurociencias y del movimiento ecologista que defendía la biodiversidad como un elemento deseable para los ecosistemas, para acuñar el término “neurodiversidad”.
Con “neurodiversidad” se refiere a la variedad de cerebros que existen en la especie humana. Cada uno es único en su manera de hilar los pensamientos, sentir las emociones y aprehender los sentidos.
Como dice Singer de forma jocosa en una de sus charlas: “No podemos decir que Joey el canguro tiene un trastorno severo de biodiversidad”. Del mismo modo, defiende que no podemos dictaminar que una persona tenga un trastorno severo cuando simplemente posee un cerebro que funciona de manera diferente a lo que se considera la norma. Tanto si son consideradas neurotípicas como neurodivergentes, todas las personas tienen algo que aportar a la sociedad. Es cuestión de comprender y valorar las diferencias y capacidades de cada uno.

2. ¿Qué es la neurodivergencia?
A menudo se confunden los términos “neurodiversidad” y “neurodivergencia”. El primero se refiere a la variedad general que encontramos entre los seres humanos, mientras que el segundo, creado por Kassiane Asasumasu, designa a las personas cuyo funcionamiento neurocognitivo se aleja en cierta medida de los estándares sociales mayoritarios.
En esta definición, la activista incluye no sólo lo que comúnmente consideramos como neurodivergencias (TDAH, TEA, AACC, dislexia, discalculia, etc.) sino también lo que muchos profesionales denominan trastornos de salud mental, como los trastornos de personalidad, la bipolaridad, la esquizofrenia, la depresión o la ansiedad, por citar unos pocos. Tal y como incidía en un tweet que publicó en septiembre 2020, su idea era crear una etiqueta inclusiva, sobre todo considerando que muchas personas con TDAH, TEA o AACC tienen comorbilidad con otras condiciones consideradas como problemas de salud mental. Se trata de verlo como una etiqueta neutra, sin visos de excluir a nadie, pero sin caer tampoco en el extremo contrario de celebrar o incluso romantizar la neurodivergencia.
Partiendo de esta definición, podemos decir que existen neurodivergencias que nos acompañan toda la vida (dislexia, discalculia, etc.) mientras que otras serían más temporales (TOC, depresión, ansiedad). Así pues, todos, en un momento u otro de nuestra vida, podríamos entrar en el paraguas de esta etiqueta.

3. La esfera de la neurodiversidad
Con la idea de despatologizar muchos diagnósticos de salud mental, me pregunté cómo se podría representar la neurodiversidad entre los seres humanos. A la hora de estudiar las diferentes neurodivergencias, necesitamos separarlas para conocer y entender las principales características de cada una. En cambio, la realidad de ahí fuera nos asalta con su complejidad. Como bien dicen Kassiane Asasumasu y Bea Sánchez, del blog de Mamá Valiente, no es inhabitual que las neurodivergencias vengan solas. Al presentarse muchas veces juntas, se dificulta su identificación, no sólo para la persona, sino también entre los profesionales. Por mucho que nos empeñemos en señalar rasgos similares para crear categorías, no hay dos personas iguales, aunque ambas tengan asignada la misma etiqueta. Esto me recordó a las tonalidades de los colores: por mucho que dos se parezcan entre ellas, cuando las colocamos juntas, veremos que siempre hay una más clara o más fría o más apagada que la otra.
Hace muchas décadas, el pintor Albert Munsell, consciente de la riqueza de colores que existían en la naturaleza, quiso crear un sistema que representase el mayor número de tonalidades posible, con el objetivo de facilitar su identificación entre los profesionales que trabajaban con los pigmentos (desde los propios pintores hasta las fábricas de textiles). Se valió de tres dimensiones diferentes – el tono, el valor y el croma – para crear su sistema: la esfera del color.
Como no existen dos personas exactamente iguales, el sistema de Munsell me pareció una buena aproximación para tratar de representar la variedad de cerebros existentes en el mundo. Así nació la esfera de la neurodiversidad. Y si bien a veces podemos preferir un determinado color, la realidad objetiva es que no hay uno mejor que otro. Cada uno cumple una función diferente, algunos apaciguan el sistema nervioso y otros lo activan. Contemplo la neurodiversidad de manera similar: habrá veces que el pensamiento lineal de una persona neurotípica aportará una estructura necesaria, mientras que, en otras ocasiones, la arborescencia de alguien con TDAH, TEA o ACI permitirá abrir líneas de pensamiento inexploradas.
En la esfera de la neurodiversidad, he representado en las zonas más grises lo que conocemos como neurotipicidad. ¿Por qué gris? Porque el gris es un color muy neutro que muchas veces pasa desapercibido, del mismo modo que las personas cuyo funcionamiento cerebral se acerca más a la norma social no llamará demasiado la atención. En cambio, cuanto más nos acerquemos a los colores puros, más desentonaremos con la norma, por lo que es más posible que nuestro entorno nos señale por nuestra diferencia. Cabe reseñar que el lugar que ocupamos en la esfera de la neurodiversidad no es fijo. En algunas épocas de nuestra vida nos acercaremos más al eje de los grises y en otras, si desarrollamos una depresión, nos volveremos más “rojos”, por ejemplo. O al revés, una persona con TDAH, con su llamativo color verde, puede virar más hacia el gris si toma una medicación que atenúe algunos de sus síntomas. Lo que me importa resaltar aquí es que no se trata de categorías cerradas y excluyentes, sino de gradientes que se funden los unos con los otros y que podemos transitar según los avatares de la vida.
Muchos se sublevan contra las etiquetas, opinan que encasillan a las personas. Yo creo que depende del uso que hagamos de ellas. No se trata de restringir al individuo, sino de identificar su funcionamiento y explicarlo, para que se conozca mejor. La etiqueta puede constituir un puente hacia uno mismo y hacia los demás. Una vez cumplida su función, la persona puede dejarla atrás para continuar con su camino único de maduración e integración de su personalidad.

Referencias
Tu Apoyo con el TDAH (Septiembre 2025). La Dra Judy Singer habla sobre el término neurodiversidad. [Archivo de vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=n-R_A0bgNUI
Autisticltd (15 julio 2024). What comes under the “neurodivergent” umbrella? Autistic and the Living Dream. https://autisticltd.co.uk/2024/07/15/what-comes-under-the-neurodivergent-umbrella/
Bea Sánchez (Diciembre 2024). Los espectros de la neurodivergencia ¿¿cero neurotípico?? [Archivo de vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=tKYaQ738Fjg
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